Una crisis es una oportunidad

Gracias al confinamiento que nos trajo la situación sanitaria, todos nos hemos replanteado cómo son nuestras viviendas.  Muchos nos dimos cuenta de que necesitábamos más espacio (para trabajar, o simplemente para transitar por casa mientras todos los miembros de la familia están presentes). Otros necesitaríamos más luz, y algunos otros mejor ventilación.   

Y ya puestos, hay personas que quisiéramos pagar menos en las facturas de la energía.

Por otra parte, ya desde antes de la pandemia, el incremento en los costes del alquiler ha hecho que mucha gente se interese en cambiar su lugar de residencia, lejos de los núcleos urbanos más poblados.  Y así de paso escapar de las multitudes.

Podemos sin duda afirmar que esta crisis global ha hecho que muchas de las personas privilegiadas que actualmente tenemos techo, nos replanteemos cómo vivir mejor.

¿Por qué todo mundo habla de “casas prefabricadas”?

Buscando soluciones a los problemas mencionados arriba, casi siempre encontraremos ofertas de viviendas desarrolladas con sistemas constructivos que se alejan del ladrillo y el mortero.  Y seguramente nos vienen a la mente las casas hechas con contenedores marítimos.  

Imagen cortesía de Amarilloverdeyazul.com

Esta solución, aunque atractiva, es limitada, ya que dichos contenedores tienen medidas standard que limitan su funcionalidad. Hay ejemplos muy interesantes, pero conservan cierta estética industrial, que no siempre es del agrado del público general.

Las más populares

Hay dos sistemas que cada día ganan más popularidad:

  1. Casas de módulos prefabricados.

Es el mismo principio de los containers: se añaden módulos, estancia por estancia.  Pero dichos elementos son algo más versátiles que los contenedores, ya que cuentan con diferentes medidas y acabados.  Pueden costumizarse tanto en el interior como en el exterior.  Suelen llegar al sitio de construcción en camiones, y ensamblarse con grúa.

Caso 1. Módulos que ya vienen listos de taller.

2. Casas de estructura metálica prefabricada.   

Constan de varios elementos estructurales prefabricados que se ensamblan in situ.  Es como montar un gran “mecano”.  Suele ser un sistema de pilares y vigas metálicos que conformarán los marcos para, muros, techos, puertas y ventanas.  Finalmente se aplicarán paneles tipo “sándwich” que funcionarán como cerramientos o paredes (y que se rellenarán con diferentes aislamientos).

Caso 2. Estructura metálica que se ensambla in situ.

Ventajas

  • Al usar procesos industriales de última generación, se obtiene mayor eficiencia, mayor calidad en la construcción, en el aislamiento térmico y en los acabados.
  • El proceso de construcción es más rápido, y en pocos meses se puede tener una casa terminada. 
  • El diseño y los acabados son costumizables:  el usuario puede configurar la casa a su gusto.
  • Estas casas pueden generar un gran ahorro energético debido a su correcto aislamiento térmico y a una correcta orientación para aprovechar mejor la luz solar.

¿Y el precio?

Aunque muchas empresas usan el precio como un argumento comercial (ofreciendo precios baratos y cerrados), la realidad es que hay muchas variables que condicionan el precio de una vivienda de este tipo. 

Si bien es cierto que hay algunos elementos estructurales con precio fijo, hay factores que deben tomarse en cuenta para generar un presupuesto:

El terreno. Es casi una obviedad…  pero es fácil caer en el truco de la ‘casa barata’, sin pensar en el coste del terreno.

El emplazamiento.  No es lo mismo construir en la ladera de una montaña, que en un terreno plano.  Hay que realizar siempre un estudio topográfico.

El tipo de suelo.  También es básico realizar un estudio geotécnico para conocer la dureza del terreno.  Recordemos que hay que desplazar materiales para realizar la cimentación.  Entre más duro el suelo, más horas de excavación.

La normativa de construcción.  Las normativas de cada ayuntamiento son diferentes, y lo que en unos sitios es válido, en otros no.  Habrá zonas donde, por ejemplo, solo se puedan construir casas adosadas, o donde deba haber “x” metros de retranqueo desde la acera.  Esto incidirá en el tipo de construcción, y por tanto, el precio final.

Las cargas urbanísticas.  Uno debe informarse si el terreno cuenta con acometidas de electricidad, agua o gas.  O si se cuenta con acera y calle sin pavimentar.  Dependiendo del ayuntamiento, pueden ser cargos que dependen del propietario del terreno.

El diseño personalizado.  Cada usuario y cada familia tienen requerimientos diferentes:  número de personas, edades, actividades, vehículos, preferencias personales, etc.  La mayor virtud de una vivienda nueva realizada con estos sistemas es que permiten la configuración previa. Es decir, uno puede diseñar su casa a medida.  Pero por supuesto, cada elemento puede afectar al presupuesto.

El acondicionamiento del interior de una casa también debe tomarse en cuenta dentro del proyecto.
Cocina: Home Design Studio by Smart Room Barcelona.

Desde Smart Room Barcelona recomendamos, antes que nada, establecer un límite económico propio.  Es decir, plantearse cuánto puede o desea uno invertir en una vivienda nueva.  Partiendo de ello, puede encontrarse la mejor solución.

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Más información:

http://www.containercity.com/portishead-quays

www.amarilloverdeyazul.com